EL POETA DE LA BREVEDAD

domingo, 18 de noviembre de 2012

EL TRIUNFO DE LOS JARDINEROS


EL TRIUNFO DEL JARDINERO

Pasó y lo arrasó todo

solo algunos sobrevivientes
 se atrevieron a alzar la mano

la sangre llegó hasta el arroyo
que como una arteria maldita
irrigaba el corazón podrido del pueblo

en cuatro ruedas la muerte
se lleva la flor y la semilla
y en un agujero reseco
 terminaron los sueños de primavera

un agujero rescatado en la memoria
un agujero de treinta años de olvido
de impune cinismo
de vergüenza
de un manto sobre el fuego

Ella dijo que la vio a la gran guillotina cortando las cabezas
y a los cuerpos moviéndose sin bocas
sin gestos
sin una palabra

que en el afán de gritar se encerró en los subsuelos
donde gritaban los sedientos

y los vio con sus regaderas
repletas  humedecer los portales

y los puños levantados de los decapitados
eufóricos en su propio funeral
inflando el pecho
pisando las flores

Los cómplices tienen aún esos rostros
que miran en su espejo cada noche
cuando la máscara queda en ese lugar
donde aún ruedan cuesta abajo miles de cabezas

tienen ese rostro seguro del cinismo que los protege

Siempre le he preguntado adonde están esas cabezas
siempre me ha contestado que se  las llevaron al infierno
y que  llorando siente aún escapar de sus hojas feroces
de los gritos de los verdugos
y de las carcajadas de los dioses

No hay rastros
nadie vió nada
nadie escribió nada
solo en el viento el dolor y el lamento

Y la sangre hizo lo suyo junto al miedo
  florecieron solo los tallos
y en la penumbra de la conciencia
sigue dominando
el jardinero.

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