EL POETA DE LA BREVEDAD

viernes, 22 de junio de 2018

MARIO

No quedarme inmóvil al borde del camino
no juzgarme sin tiempo

no querer con desgana

pese a todo
pese a no poder evitarlo
pese a congelar el jubilo
entre mis manos frías
pese a la lluvia de aquel otoño
ahí en Mar del Plata

Tantos andamios eclipsados
por las noches en vela
esperando no se que pretexto
para no pegarme un tiro

Tantas borras de café y cenizas de cigarro
esparcidas a la madrugada
tantos trenes que no pasaron
tantos deseos que se transformaron
en cancinos labios
tiritando entre susurros 
por las aceras de un Carhué
inhóspito e inmenso

Existen treguas
y abrazos
despedidas sin regreso
y violentas convulsiones de sueños pretéritos
ayer impostergables
hoy dispersos en estas manos atrapando nada

Pese a eso
pese a mí
pese a todo
te escuché en soledades histéricas
en músicas despreciables

Y no me salvé
y no me quedé inmóvil
al borde del camino
juzgándome sin tiempo
queriendo sin las ganas.

N.M.A.C.

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