Andrajos de mí sobrevolando entre las sobras
desdibujados entre las sombras de las casas y los rincones más abruptos de la noche
Deshilachadas las ganas volcadas en ti regresan
como en fugaces suspiros
junto a los exorcismos del placer
Escombros de un muro
que separa las dos partes de mi
Tu entrega y la entrega da tus cenizas tras la quema del disfraz
desnuda corres gritando entre multitudes enardecidas
odiadas y odiantes
estimuladas y estimulantes del terror que habita en mi
Como onerosos sicarios de tempestades últimas brillan tus zapatos sobre la alcoba bajo llagadas manos apuntalando el camino
También están los que admiro
esos raros hombres con nombres que pronto olvido
y veo nítida la encrucijada de la duda
y la burla maldita hacia ti
Pedazos de mi entorpeciendo la maquina
engranándose en la grasa de sus manjares
esperando la armonía negada
al nacer
al caer en el tiempo
Como un bucanero de charquitos de lluvia
héroe temeroso soñando mundos con espada en mano
cobarde bufón del reino
El cuerpo me sufre, se alimenta, se mata
se enrosca en las frazadas del invierno y suda fulgores de estrella
despreciado por un sol ominoso y mortal
asesino y demiurgo de mi mirada pequeña
Había momentos en que llovía detrás del cristal más allá de mi ventana sobre la vereda acolchada de acacias y la cruda brea sobre la tierra.
Se empañaban los misteriosos objetos de la óptica
fantásticas proezas eran realizadas entre ventarrones anónimos,
soplaban los vientos sobre las chapas cuando divisaba las nubes de esa mañana,
llegándose, arrastrándome, irguiéndose en mis andrajos,
desdibujando mi sonrisa entre sus sombras,
alertándome de alguna esperanza.
N.M.A.C
desdibujados entre las sombras de las casas y los rincones más abruptos de la noche
Deshilachadas las ganas volcadas en ti regresan
como en fugaces suspiros
junto a los exorcismos del placer
Escombros de un muro
que separa las dos partes de mi
Tu entrega y la entrega da tus cenizas tras la quema del disfraz
desnuda corres gritando entre multitudes enardecidas
odiadas y odiantes
estimuladas y estimulantes del terror que habita en mi
Como onerosos sicarios de tempestades últimas brillan tus zapatos sobre la alcoba bajo llagadas manos apuntalando el camino
También están los que admiro
esos raros hombres con nombres que pronto olvido
y veo nítida la encrucijada de la duda
y la burla maldita hacia ti
Pedazos de mi entorpeciendo la maquina
engranándose en la grasa de sus manjares
esperando la armonía negada
al nacer
al caer en el tiempo
Como un bucanero de charquitos de lluvia
héroe temeroso soñando mundos con espada en mano
cobarde bufón del reino
El cuerpo me sufre, se alimenta, se mata
se enrosca en las frazadas del invierno y suda fulgores de estrella
despreciado por un sol ominoso y mortal
asesino y demiurgo de mi mirada pequeña
Había momentos en que llovía detrás del cristal más allá de mi ventana sobre la vereda acolchada de acacias y la cruda brea sobre la tierra.
Se empañaban los misteriosos objetos de la óptica
fantásticas proezas eran realizadas entre ventarrones anónimos,
soplaban los vientos sobre las chapas cuando divisaba las nubes de esa mañana,
llegándose, arrastrándome, irguiéndose en mis andrajos,
desdibujando mi sonrisa entre sus sombras,
alertándome de alguna esperanza.
N.M.A.C

