EL POETA DE LA BREVEDAD

miércoles, 27 de junio de 2018

CONVERSACIÓN DIFERIDA



 Y qué decir de esta permanencia terca,
 en las inmediaciones de la inutilidad, 
del gesto perplejo ante lo incomprensible

de esta subsistencia arraigada en la inmediatez de todos los días,
en la risa y el desprecio ante los crédulos

de este idiota que quiere y que no quiere.

Porqué permanecer,
para qué permanecer,
por quién permanecer

permanecer solo con ácido en las tripas, 
algunos amigos estúpidos y perversos,
alguna mujer que llora mientras la apalean,
y poco más que unos clavos mal dispuestos a reventarme las muñecas

¿A qué, para qué?

Mentira, son los riesgos de un pensar desesperado, 
en riesgo de prender ante cualquier Hitler  que pase al galope.

La vida sin trascendencia.

Acá, así estamos, los que quedamos,
 haciendo muecas, 
perdonándonos con Freud o una cruz,
llorando por nuestras madres
pudriéndonos,
riéndonos a estertores frente a cadáveres,
masticando carne,
vomitando sangre mientras todo se derrumba.

N.M.A.C.


No hay comentarios:

Publicar un comentario